Destinos para vivir la Semana Santa

Apenas comienza marzo y en la casa, la escuela o la oficina ya se deja escuchar la misma pregunta; “¿cuándo es la Semana Santa?”. Y es que después del trabajo intenso de los primeros meses del año, así como de los numerosos corajes, tristezas y sobresaltos que ya habremos tenido para entonces, el pensamiento más entusiasta que podemos tener es el de empacar las maletas y salir corriendo al destino vacacional más accesible, o el de dormir hasta bien entrada la mañana y aprovechar para ponernos al corriente con series, películas, lecturas y demás aficiones.

Pero sin ánimo de ser aguafiestas o de parecer “abuelita rezandera”, el hecho es que nuestro anhelado descanso para el primer cuarto del año tiene sus orígenes en creencias que, ante todo, invitan a la reflexión y el recogimiento.

Si nos remontamos mucho en el tiempo, las ideas que dieron lugar a la celebración de la Pascua, la Semana Santa y posteriormente a nuestras amadas vacaciones, no se asientan sólo en el pensamiento cristiano, sino en las creencias de civilizaciones más antiguas, para quienes el principio fundamental y rector de la existencia era la naturaleza.

No es raro que las mencionadas celebraciones coincidan con la primavera, pues como bien podemos apreciar (o podíamos, antes de que el calentamiento global estuviera en todo su apogeo), en esa estación la naturaleza comienza a despertar del letargo del invierno y nuestros antepasados, de distintas civilizaciones y regiones del mundo, creían que era posible darle una “ayudadita”, mediante rituales y prácticas “mágicas”. Algunos de esos rituales eran tan cruentos como los que se narran en los pasajes bíblicos de la Pasión cristiana y no se excluye la posibilidad de que los autores de los evangelios se hayan inspirado en ellos para dar intensidad a su relato.

En fin, el punto es que ya fuera Semana Santa, Pascua o resurrección de la naturaleza, estas fechas representaban algo serio para las culturas que nos precedieron y una buena forma de honrar ese recuerdo sería el dedicar este tiempo de asueto a conocer un poco más de cerca esas tradiciones. Y qué mejor que comenzar con las de nuestra tierra.

En México existen muchas regiones donde las creencias implantadas por los misioneros cristianos se fusionaron con las de los pueblos originarios, dando lugar a un sincretismo por demás interesante. La Semana Santa es una de las celebraciones que ha dado lugar a las tradiciones más impresionantes y enriquecedoras para nuestra cultura.

Si todavía no tienes planes para las vacaciones que se avecinan, estás a tiempo de reservar un vuelo barato con VivaAerobus y lanzarte a descubrir estas tradiciones.

Semana Santa rarámuri

Los rarámuris o tarahumaras son el pueblo que habita en las escarpadas y asombrosas Barrancas del Cobre, en el norte de México. En temporada de Semana Santa, llevan a cabo ceremonias en las que vinculan sus antiguas creencias del culto a la naturaleza con la Pasión Cristiana. Destaca la quema del Judas mestizo, en la Misión de Tewerichic.

Procesión del Silencio

La Procesión del Silencio es una tradición reconocida en todo el mundo, debido a su imponente solemnidad. Se lleva a cabo en la ciudad de San Luis Potosí, el Viernes Santo, y en ella participan 28 cofradías.

La Pasión de Iztapalapa

Otra de las tradiciones de Semana Santa más famosas en nuestro país e incluso a nivel internacional es la representación de la pasión y muerte de Cristo en la delegación de Iztapalapa, Ciudad de México. Cada año congrega a miles de visitantes y participan numerosos miembros de la comunidad.

Ropa de golf adecuada para las mujeres

Para la mayoría de la gente, una vestimenta de golf podría consistir en pantalones de color caqui y un top de polo.

Habrá que decirle adiós a ese estereotipo anticuado, ya que como mujeres estamos reescribiendo la manera como se usa la ropa de golf.

Creemos que la ropa de golf debe ser audaz, cómoda y adaptable a la mujer que la lleva.

Aun cuando hay ciertas reglas que se deben seguir con respecto a la ropa en el campo de golf, vamos a explicar lo que es apropiado y lo que no lo es para que puedas verte mejor cuando estás en el green.

Lo que llevas al campo de golf se reduce a donde estás jugando. Típicamente, los cursos municipales son más relajados y no hacen cumplir un código de vestimenta estricto.

Si estás jugando en un campo de golf privado, semi-privado, o resort, todos los jugadores están obligados a llevar ropa de golf adecuada.

Para las mujeres, esto consiste en:

Tops: En el pasado, las mujeres se veían típicamente en camisas de polo. Hoy en día, ese no es el caso. Existe toda una variedad de tops de golf para mujeres en estilos que están de moda que se usan sin problemas tanto dentro como fuera del campo.

Para los meses de verano, existen las versiones sin mangas, que lucen audaces. Puedes optar por las que llevan una cremallera frontal, que te permite ajustar tu escote.

O puedes optar por aquellas que tienen mangas 3/4 o una manga completa, que son ideales para cualquier época del año.

Suéteres / Chaquetas: Los chalecos, suéteres y chaquetas ligeras son prendas que en cualquier armario de un golfista existe. Chaquetas de mezclilla y sudaderas no son aceptables, pero hay un montón de otras opciones disponibles que te permiten ajustar tu equipo de acuerdo con el clima.

Desde la acción de golf a la alta moda, existen elegantes diseños de chaquetas, chalecos y cardigans que hacen que la creación de la apariencia sea perfecta y fácil.

Bottoms: Las mujeres suelen verse en pantalones, pantalones cortos o faldas. Cosas como pantalones vaqueros y pantalones deportivos nunca deben ser usados en el campo de golf.

Ya sea capris, pantalones cortos o skorts son opciones de fondo lúdico para cada mujer. Si eliges llevar un skort o pantalones cortos, ten en cuenta la longitud, que debe estar a altura de las rodillas.

Accesorios: Los accesorios son la parte más divertida del armario de cualquier mujer.

Cuando se trata de personalizar tu aspecto de golf, puedes encontrar sombreros y viseras en una variedad de colores e impresiones, por lo que es fácil encontrar una que se adapte a tu look.

Además de sombreros y viseras, puede agregar un pop de color a su traje de golf con un cinturón. Estos accesorios funcionales facilitan la creación de una apariencia elegante.

Y para complementar un armario de golf adecuado con estas directrices, no se olvides de encontrar todo tu ajuar de golf en lugares profesionales. Creemos que si te ves bien, te sientes bien.

Cuando te sientes lo mejor posible, puedes hacer lo mejor posible.

¡Feliz golf! Nos vemos en el green.

Consejos para cuidar tu ropa de cashmere

¿Has pensado en regalar una fina prenda de cashmere, pero te preocupa que los agasajados vayan a sufrir para cuidarla? O bien, ¿ya eres el afortunado poseedor de un artículo confeccionado con este material, y casi no te atreves a lucirlo para que no se ensucie o maltrate?

Pues bien, ya no tienes por qué preocuparte. Pese a ser un material sumamente fino, suave y delicado, el cashmere es más fácil de cuidar de lo que se podría creer. Y no es necesario gastar en los productos de limpieza más caros y mucho menos en servicios de tintorería. Lo que sí vale la pena es invertir en una prenda de calidad, 100% cashmere (es decir, hecha de cashmere en su totalidad), porque entre más pura es la lana, mejor se conserva, con los cuidados debidos.

Y esto no lo digo sólo por repetir la información que he leído en internet, sino con base en la experiencia de una especialista en el cuidado de ropa delicada. La amiga que me dio los consejos que enseguida te compartiré, es mamá de una hermosa niña de un año. En una ocasión, cuando la visité en el complejo de departamentos en la Condesa donde vive con su familia, me sorprendió encontrarla en plena compra por internet de una cobija de cashmere para la nena. Claro que nuestros hijos merecen lo mejor, pero considerando que su ropita y accesorios deben lavarse con frecuencia, se comprende que muchos papás y mamás prefieran tejidos menos finos y más resistentes.

Mi amiga me explicó que cuidar el cashmere no es nada del otro mundo. Basta con poner atención a ciertos detalles durante la compra, el uso, el lavado y el almacenamiento de la prenda, para que ésta se conserve impecable por mucho tiempo.

Te comparto los consejos:

Al comprar

  • Elige cashmere de calidad. El mejor cashmere será, por lo general, el más caro, pero el precio no es el único indicador de calidad. Lee la etiqueta y confirma que la prenda sea 100% cashmere, pues como ya mencionamos, esto indica que el cashmere es el único tipo de lana empleado en su composición.
  • Otro indicador de calidad es el largo de las fibras. Entre más largas y finas sean, se enredan menos y esto evita la formación de bolitas en tus prendas.

Al usar

  • Evita que tus prendas de cashmere rocen con accesorios o tejidos ásperos, como bolsas, joyas o abrigos gruesos, ya que el roce es lo que provoca la formación de bolitas. Aunque si esto sucede, no te preocupes, porque existen cepillos especiales para quitarlas.
  • Ponte el perfume antes de colocarte tu prenda de cashmere y nunca lo apliques directamente sobre ella, porque podría mancharla.

Al lavar

  • Antes que nada, lee la etiqueta y verifica las instrucciones de lavado. Por lo general, las prendas de cashmere pueden meterse a la lavadora, pero cada tejido recibe tratamientos diferentes, así que lo mejor es asegurarse.
  • Si, en efecto, puedes meterla a la lavadora, usa un detergente o shampoo especial para ropa de lana o cashmere y programa el ciclo para lavar prendas delicadas. La temperatura del agua no debe ser superior a 20° C, porque el agua caliente puede encoger las prendas.
  • Para mayor protección, voltea la prenda al revés y colócala dentro de una bolsa especial para el lavado de ropa fina.
  • Programa un centrifugado de 800 rpm. Al sacar la prenda, extiéndela en una superficie plana, de preferencia sobre una toalla, para que termine de secarse. Por ningún motivo la cuelgues y mucho menos exprimas, porque se deformará.
  • Si no puedes programar los ciclos de tu lavadora o prefieres el lavado a mano, coloca una medida de shampoo o detergente en una bandeja con agua fría. Voltea tu prenda, sumérgela en el agua jabonosa y deja que ésta penetre en el tejido; no la talles. Saca la prenda y sumérgela en otra bandeja con agua limpia; repite el proceso de sacar y sumergir unas tres veces. Al sacarla, presiona el tejido contra una superficie plana, para comprobar que ya no salga espuma; si continúa saliendo, cambia el agua y repite el proceso. Para secar, coloca la prenda sobre una toalla grande y limpia y enrolla suavemente ambas cosas, para que la toalla absorba el agua; enrolla y presiona, pero no exprimas. Una vez retirado el exceso de agua de la prenda, colócala sobre otra toalla seca y en una superficie plana.

Al guardar

  • Lava y seca muy bien tus prendas de cashmere antes de guardarlas, ya que las fibras naturales, en combinación con la humedad, suelen atraer la polilla.
  • Hay quien opta por guardar su ropa de cashmere en cajas de cartón o bolsas, pero esto no es lo más recomendable. Para mayor protección, lo mejor son las bolsas de tela de algodón.
  • Para mantener a las polillas lejos de tu cashmere, y fuera de tu armario en general, puedes comprar un producto especial o colocar un sachet de lavanda, lo que además dará un suave perfume a tu ropa.

Sí, parecen demasiados consejos, pero en cuanto los pongas en práctica y domines el proceso, te parecerá más sencillo. Y cuando luzcas sensacional con tus prendas de cashmere, sabrás que el esfuerzo ha valido la pena.

Para el descanso, el tamaño sí importa

Hay circunstancias en las que el tamaño no es lo más relevante para sobresalir o tener un desempeño adecuado. Por ejemplo, una persona de baja estatura puede ser excelente en distintos deportes, incluido el básquet.

Sin embargo, en otros casos, es indispensable ser preciso en cuanto al tamaño y las medidas. Al comprar ropa o calzado, debemos ser cuidadosos y elegir la talla que mejor se ajuste a nuestro cuerpo; de lo contrario, estaremos incómodos y a la larga incluso podemos tener problemas de salud.

Si hablamos de descanso, hay un tamaño que resulta particularmente relevante para conseguir un sueño profundo y reparador, sin dañar nuestro cuerpo. Se trata, en efecto, del tamaño del colchón.

Aunque podría parecer que para dormir basta con un soporte que nos permita estirarnos cual largos somos y con espacio lateral suficiente para cambiar de posición, existen otras necesidades.

Al dormir nos movemos –demasiado, en algunos casos–, transpiramos, estiramos y contraemos las extremidades, y si dormimos en pareja, necesitamos el espacio suficiente para compartir intimidad, sin renunciar a la comodidad y el descanso personal.

Por ello, actualmente hay varias medidas de colchones en el mercado. Estas son las más comunes:

  • La medida convencional de este colchón es de 90 cm de ancho por 190 o 200 cm de largo. Se considera el tamaño de colchón adecuado para una persona que duerme sola. No obstante, para quien necesita un poco más de espacio, hay colchones individuales un poco más grandes, de 105 cm de ancho por 200 cm de largo.
  • Las medidas son 135 cm de ancho por 190 o 200 cm de largo. Aunque el nombre indica que es la medida recomendada para parejas, puede ser insuficiente para dos adultos, especialmente si uno de ellos se mueve mucho o hay marcadas diferencias de complexión. También suele ser una medida preferida por quienes duermen solos y necesitan de más espacio para sentirse relajados y cómodos.
  • Queen size. Es un poco más ancho que el matrimonial; 150 cm de ancho por 190 o 200 cm de largo. Una muy buena opción para que dos adultos cuenten con mucho espacio personal.
  • King size. El más ancho de todos, con 180 y en el caso de ciertas marcas, hasta 200 cm. Ideal para que la pareja descanse a sus anchas y que incluso acepte las visitas ocasionales de los niños.

Ahora bien, de todas estas medidas de colchones, ¿cuál es la mejor? Parece obvio que todo depende de si se duerme solo o se comparte el lecho. En el primer caso podemos elegir entre individual o matrimonial. Para las parejas, la opción obligada es la matrimonial, aunque pueden ascender hasta el King para mayor comodidad.

Sin embargo, hay otras condiciones a tener en cuenta. Para una persona alta y de complexión robusta, el tamaño individual puede ser demasiado estrecho. Lo mismo podría suceder si la persona se mueve mucho al dormir. En tales casos, sería mejor considerar un matrimonial o hasta Queen.

Para las personas como movilidad reducida, que deben pasar mucho tiempo en cama también conviene un colchón un poco más amplio, aunque de un material firme y adaptable, como el viscoelástico, para que no se hundan y sus músculos reciban el soporte adecuado.

En cualquier caso, lo mejor antes de optar por cualquier medida de colchón es probar. Si duermes sólo, acuéstate sobre tu espalda, a la mitad del colchón, con las piernas extendidas y comprueba que tu columna tenga un soporte cómodo y no se curve ni se hunda. Gira hacia uno y otro lado y comprueba que al hacerlo no quedas muy cerca de la orilla ni te sales del colchón.

Y si duermes con tu pareja, vayan juntos a probarlo. Es importante que además de contar con espacio suficiente para que ambos descansen y se muevan, los movimientos de uno afecten lo menos posible al otro.

Tiendas como Nezt cuentan con showrooms en los que puedes probar todos los tamaños de colchones sin complicaciones y además tienen a especialistas en descanso, que despejarán todas tus dudas y te harán todas las recomendaciones necesarias para elegir el colchón ideal. ¡Visítalos!

Consejos para que tu sofá luzca siempre como nuevo

Todos los muebles del hogar, sin importar lo sencillos, sofisticados, antiguos o costosos que sean, dicen algo de ti y del ambiente que has creado en tu espacio. Por eso, ya sea que tengas sofás modernos o clásicos, sillas y comedor de madera o de aluminio y lámparas clásicas o de diseño minimalista, te preocupas por conservarlos en perfecto funcionamiento y estado.

Ya que nos referimos a los sofás, en esta ocasión daremos algunas recomendaciones para conservarlos impecables. Los sofás y sillones son algunos de los muebles más importantes del hogar, porque se encuentran en la habitación que constituye la carta de presentación de tu casa; en efecto, la sala.

Solo algunos de tus familiares y amigos de más confianza llegarán a conocer estancias como las recámaras o la cocina; pero el vecino que te hace una breve visita para comentar un asunto de la comunidad o los socios a los que invitas a una cena, inevitablemente pasarán algunos momentos en la sala y sin duda te empeñarás en que ésta cause la mejor impresión.

Además, en virtud de la inversión que supone, el sofá no es uno de esos accesorios que podamos cambiar cada dos o tres años. Lo ideal es elegir un sofá cómodo, de calidad, con un estilo que se adapte a distintos tipos de decoración y que tenga una larga vida. Para logra esto último, es preciso que lo cuides. Pero no te preocupes, con estas sencillas atenciones, lograrás que tu sofá luzca como nuevo por muchos, muchos años.

Aspira

Por más hermético que sea tu hogar, el polvo encuentra la manera de colarse y al depositarse en superficies como la tela o la piel del sofá puede causar desde opacidad hasta manchas permanentes. Por ello, el primer paso para conservar la limpieza y el color original de tu sofá es aspirar con regularidad. De esta forma evitarás que el polvo se acumule o que se extienda y manche si la limpias con un trapo. Además, al aspirar retirarás otras impurezas, como migajas o pelo, si es que tienes mascotas.

Cuida y protege

Mantener tu hogar impecable no significa que dejes de disfrutarlo. Sin embargo, muchas veces caemos en esto, con tal de mantener el buen aspecto de nuestros accesorios y muebles. No tienes que colocar la típica cubierta de plástico para cuidar tus sillones, pero sí puedes tomar otras medidas igual de preventivas y con mejor gusto. Si tienes el hábito de leer el periódico en la sala, no lo dejes sobre el sofá, especialmente si es de color claro; la tinta puede correrse y manchar el tapiz, especialmente si hay humedad. Si tienes que tomar alguna nota, no te apoyes en el brazo del sofá, ya que también podrías mancharlo por accidente. Si tienes mascotas y dejas que compartan ese espacio, puedes adquirir una cubierta especial, que proteja los sillones de pelo y polvo, sin dar al traste con el estilo de la decoración. Y si algo se derrama o ensucia el tapiz, trata de sacar la mancha de inmediato.

Limpia con regularidad

Existen productos especiales para limpiar y proteger los sillones, ya sea que tengan tapiz de piel o de tela. No obstante, por más que digan que son especiales para este tipo de superficies, algunos materiales pueden tener una reacción adversa. Para evitarla, coloca un poco de la sustancia en una superficie pequeña y no visible del mueble. Si después de un tiempo no percibes decoloración, manchas o algún tipo de deterioro, puedes aplicar el producto con confianza.

El piso ideal para tu hogar si tienes mascota

Abrir las puertas de tu hogar a un perro, gato o cualquier otro animal de compañía es una experiencia maravillosa, que te enseñará mucho acerca de la responsabilidad, el amor y el respeto que debemos manifestar hacia otros seres vivos.

No obstante, antes de correr al próximo evento de adopción que se lleve a cabo en tu ciudad o de ponerte en contacto con un criador profesional, hay varios aspectos que debes considerar. ¿Dispones de espacio? ¿Tienes tiempo para dedicarlo a paseos y juegos con tu mascota? ¿Puedes agregar un gasto más a tu balance financiero? ¿Estás dispuesto a cuidar a ese nuevo miembro de la familia durante toda su vida?

Además de las cuestiones anteriores, también debes tener en cuenta que algunos elementos de tu casa podrían sufrir el impacto de la energía y las ganas de explorar de tu perro o gato. Si bien será tu trabajo entrenarlos y enseñarles lo que pueden y lo que no pueden hacer dentro de casa, debes mentalizarte a que mientras los educas, ocurrirá más de un accidente.

En esta ocasión hablaremos de los pisos, una de las partes del hogar que pueden resultar más afectadas por las carreras y travesuras de tu nuevo amigo. Como bien sabrás, existen varios materiales elegantes, cómodos y funcionales para colocar en tus pisos. Puedes elegir entre maderas, laminados o mármoles blancos y granitos.

Cada uno de tales materiales presenta ventajas y retos cuando se tienen mascotas (y niños, dicho sea de paso). Te las mencionamos a continuación, para que selecciones la opción más conveniente, si es que estás por cambiar tus pisos y planeas tener mascota en un futuro, o bien para que sepas cómo cuidar el piso que ya tienes, sin limitar en exceso a tus animales de compañía.

Pisos de madera

A muchos nos encantan, porque además de ser elegantes y hermosos, generan un ambiente cálido y acogedor. Frente a estas ventajas, está la cuestión de que algunos pisos de madera son sumamente delicados, se rayan hasta con el menor roce de un tacón o se hinchan ante las primeras manifestaciones de humedad.

Los dueños de perros y gatos realmente pueden sufrir con este tipo de pisos; por una parte, las uñas pueden hacer auténticos estragos en los pisos de madera; por otra, los inevitables derrames o salpicaduras de líquidos cuando las mascotas beben de sus platos pueden causar manchas difíciles de sacar o filtraciones de humedad.

Si ya tienes pisos de madera, la primera recomendación es que mantengas bien recortadas las uñas de tus mascotas (sin exagerar, para no causarles daño, claro está). En segundo lugar, infórmate acerca de recubrimientos o tratamientos protectores que puedas aplicar para evitar el rayado. Si lo anterior no te parece suficiente, puedes colocar tapetes o alfombras en las áreas donde tu mascota juegue con mayor frecuencia y así de paso las protegerás de tus propios pasos y los de otros habitantes de la casa.

Si piensas colocar pisos de madera y quieres que sean compatibles con tu mascota, elige maderas duras, como el bambú, que son más resistentes a la humedad y el rayado.

Laminados

Los laminados de alta calidad son, probablemente, los pisos ideales para una casa con mascotas. Este tipo de materiales se someten a tratamientos especiales para resistir rayones, filtraciones de humedad, corrosión y hasta el fuego.

Si ya tienes este tipo de pisos, no queda más que dar la bienvenida a tu mascota con total tranquilidad, pues aunque rasque, derrame el agua o tenga uno que otro accidente, tus pisos permanecerán intactos.

Eso sí, asegúrate de que sean materiales de calidad y que tengan todas las características que mencionamos. Y si estás por colocar este tipo de pisos, no te vayas por opciones de calidad inferior (recuerda que lo barato sale caro); un cachorro inquieto y curioso puede destruir un laminado de mala calidad en cuestión de días.

Mármol o granito

Las piedras naturales, como el mármol o el granito, también están entre los materiales para pisos preferidos. Lo anterior en virtud de sus numerosas cualidades, como son belleza, elegancia, resistencia y durabilidad.

No obstante, una de las mayores desventajas de este tipo de pisos es su porosidad. Debido a ello, absorben cualquier líquido que se derrame y si no se limpia de inmediato, la mancha puede quedar de por vida.

Lo anterior no es nada conveniente para quien tiene una mascota recién llegada, que todavía no aprende dónde hacer sus necesidades. Y la situación puede empeorar si no estás en casa cuando sucedan los accidentes y la limpieza tarda en hacerse.

Si ya tienes pisos de mármol o granito en algunas estancias de tu hogar, lo mejor que puedes hacer, en la medida de lo posible, es evitar que tu mascota esté en esos lugares cuando no puedas supervisarla.

Considera también que la piedra puede ser muy dura y fría; en especial para ese amigo que no usa zapatos ni pantuflas y que pasará la mayor parte del tiempo en el suelo. Si ya tienes este tipo de pisos, coloca tapetes sobre los que tu mascota pueda caminar o echarse y, por supuesto, cómprale una camita que lo mantenga cómodo y caliente.

La talla correcta

Siempre he dicho que al ir a comprar ropa, el acierto más grande así como el peor error se encuentran en las etiquetas para ropa, que muchas veces son la voz de la verdad y otras la voz de las mentiras más infames, ya que la voz de la propaganda generalmente es la menos honesta.

Todos los seres humanos, cuando decidimos ir de compras, es porque queremos invertir en la calidad de nuestra apariencia, simplemente para conseguir ciertos resultados, independientemente del género del consumidor.

Los hombres, al ir de compras, buscamos, aunque muchas veces no lo pensemos así, aumentar puntos a nuestro favor para lucir más atractivos para el sexo opuesto, aunque estemos en una relación de pareja, ya que a cualquier hombre le gusta recordar de vez en cuando que seguimos siendo seres deseables.

El objetivo de las mujeres, al ir de compras, aunque sea un ritual mucho más elaborado, que puede durar una semana entera si se puede, es derrotar a sus competidoras y ser el centro de atención de cualquier lugar al que ellas vayan.

Esto es estén o no en una relación de pareja, ya que a ellas, al igual que a nosotros o probablemente más, les gusta ser admiradas y asegurarse de que todavía podrían parar el tráfico si es que quisieran.

Si bien existen otros objetivos al ir de compras, como el vestir adecuadamente para el trabajo o para alguna ocasión en especial todo se resume en el sentirse atractivo.

Al momento de ir de compras, si es que queremos lograr nuestro objetivo principal, debemos fijarnos en las etiquetas para la ropa, no para ver su marca, ya que muchas veces éstas mienten, sino para ver exactamente la talla que nos queda.

Hay muchos conceptos obvios en el universo, que por su misma simpleza tendemos a sobrepasarlos; el concepto de las tallas es uno de estos.

Muchas personas pueden pensar que si ellas sienten que se ven bien con una talla más grande o chica de la que les corresponde, se verán igual o mejor de bien que con su talla adecuada, sin embargo, eso es un concepto completamente falso.

El concepto de la talla, por supuesto, varía en cuanto al género de la persona; sin embargo, ambos tenemos que saber bien lo que estamos haciendo si no queremos romper el espejo en donde nos veamos.

Al momento de escoger nuestra talla debemos, primero que nada, analizar nuestra complexión rápidamente.

Si es que somos de una complexión voluminosa, lo mejor es siempre comprar una talla arriba de la que realmente nos quede, ya que en el supuesto de que seamos de tallas grandes significa que tenemos tendencia a subir de peso, por lo que siempre debemos comprar una más arriba, por si subimos de peso.

Por el otro lado, si es que somos muy delgados, es imperativo que compremos prendas chicas, ya que de lo contrario estaríamos literalmente violando las leyes naturales, lo que resulta en una catástrofe estética.

Regálate un espacio

Sé bien que la época de locura y euforia por dar y recibir regalos ya ha pasado y que probablemente muchos de nosotros todavía nos estamos recuperando de los gastos, a veces desmedidos, que hicimos en diciembre.

No obstante, es bueno pensar en regalar precisamente cuando no hay costumbres, tradiciones o estrategias comerciales que lo inciten. Y bueno también es pensar en obsequiarse algo a uno mismo.

¿Egoísmo? No, es una forma de cuidarse, quererse y buscar el propio bienestar, lo cual es básico para dar lo mejor de uno mismo y compartirlo con los demás.

Los mejores regalos son los que además de complacer y estar pensados para la persona a quien se obsequia, pueden conservarse por mucho tiempo. Esto no quiere decir que los regalos deban ser objetos materiales; las experiencias también pueden atesorarse por todo el tiempo que nos dure su recuerdo.

Pero en esta ocasión, lo que sugiero es que te regales un espacio. No digo que te compres una residencia en una zona lujosa o una casa de campo (aunque si las posibilidades se dan, pues, adelante). Me refiero a acondicionar un espacio de tu hogar, para que se convierta en algo así como tu santuario o, si lo prefieres, en tu “fortaleza de la soledad”.

La elección del espacio dependerá de cuáles sean tus intereses y actividades preferidos y, sobre todo, de lo que te brinde mayor tranquilidad y placer al final de la jornada o en esos días que puedas dedicar exclusivamente para ti.

Tampoco pienses que debes emprender un elaborado y costoso proyecto de remodelación para obsequiarte ese lugar que tanto quieres. La decisión depende del tiempo y el presupuesto con los que cuentes, pero si no deseas esperar demasiado, basta con algunos sencillos elementos y accesorios para empezar el cambio. Aplicar otro tono de pintura, cambiar cortinas, agregar un sillón o una lámpara, o hasta cambiar los muebles de lugar son pasos sencillos, pero que pueden darte una perspectiva completamente nueva.

En mi caso, estos son algunos de los espacios que quisiera regalarme este año:

Terraza

Me encanta pasar tiempo al aire libre, rodeado de naturaleza. Pero, aunque parezca extraño, no siempre quiero ir lejos de casa para obtener estas condiciones. Si te sucede algo semejante, una excelente opción puede ser el acondicionar tu terraza, jardín o patio, para crear un espacio al aire libre, que a la vez resulte muy íntimo y hogareño.

Los elementos básicos que necesitas son algunos muebles para exterior (puedes empezar hasta con una silla y una pequeña mesa), una sombrilla, para los días muy soleados, y muchas, muchas plantas. Más adelante, puedes pensar en colocar un techo con láminas de policarbonato, para que incluso en los días de lluvia puedas disfrutar de tu terraza. El costo de este material es muy accesible; busca “policarbonato precio” para que vayas estimando tu presupuesto.

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Sala de lectura

Si como a mí te encanta leer, sabrás que si bien puedes hacerlo hasta en el transporte público, el contar con un espacio especial para la lectura hace que la experiencia sea mucho más grata. Mi sugerencia para instalar una sala de lectura es que elijas una habitación a la que no afecten demasiado los ruidos exteriores, que tenga una buena entrada de luz natural y espacio adecuado para tus libros (aunque si te hace falta, puedes extenderte con tus libreros o repisas por toda la casa).

Una vez que tengas la habitación adecuada, el siguiente paso es ambientarla a tu gusto, para que tengas toda la concentración, tranquilidad y comodidad que necesites. Una silla o sillón muy cómodos son básicos. Y, por supuesto, la estantería para tus libros.

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Sala de entretenimiento

Si eres aficionado a las películas, las series de televisión o los videojuegos, una buena idea puede ser crear un espacio específicamente diseñado para dar rienda suelta al disfrute de este pasatiempo.

Aquí la inversión puede ser un poco elevada, si quieres lo mejor en tecnología de audio y video. Pero si ya tienes tus equipos, todo lo que necesitas es ambientar.

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Cinco pasos para amueblar tu casa

Los muebles son elementos imprescindibles para habitar un espacio. No sólo aportan su funcionalidad correspondiente y nos permiten descansar, organizar, trabajar o compartir un momento con nuestros seres queridos, sino que nos ayudan a generar ese calor de hogar, que transforma un simple edificio en nuestra casa.

Sin embargo, amueblar una casa tiene su arte. No se trata sólo de comprar una mesa y sillas porque necesitamos sentarnos a comer, o una cama, porque es imprescindible dormir con comodidad. Para que tus muebles realmente se integren a la idea que tienes de un hogar, así como al espacio del que dispones, debes planear su adquisición con tanto cuidado como planeaste la construcción o la compra de tu casa.

Expertos en interiorismo y diseño recomiendan seguir estos cinco pasos para elegir los muebles del hogar.

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  1. Mide cada estancia

Incluso antes de ver catálogos y dejarte conquistar por tal o cual diseño, es fundamental que tengas una clara idea del espacio con el que cuentas. Toma nota del tamaño general de cada habitación, así como de los lugares donde colocarás los muebles. Recuerda que cada espacio necesita muebles proporcionales a su tamaño, para que no parezca saturado ni despoblado. Si colocarás muebles cerca de las ventanas, considera el ancho y la altura, para que los muebles no bloqueen todo el paso de la luz. Y algo muy importante, toma las medidas de puertas y pasillos, para asegurarte de que tus muebles lograrán entrar a casa.

  1. Toma en cuenta la funcionalidad

Este punto parece muy obvio. Un sillón o una silla son para sentarse, una cama para dormir y un librero para colocar tus libros. Sin embargo, no me refiero sólo a la funcionalidad básica de cada mueble, sino a la forma en que estos pueden facilitar, o complicar, las actividades que llevas a cabo en casa. Una familia, por ejemplo, no sólo necesita una alacena para guardar cosas, sino un mueble o muebles con las dimensiones adecuadas para almacenar todo lo que varias personas necesitan. En cambio, una persona sola no requiere muebles con gran capacidad de almacenamiento; puede optar por armarios o alacenas más pequeños y aprovechar el espacio libre para colocar otro tipo de accesorios, como un centro de entretenimiento o un aparato de ejercicio.

  1. Define un estilo y un presupuesto

Con una idea más clara de lo que necesitas y de lo que tu espacio te permitirá recibir, ya puedes pensar en estilos decorativos, así como en presupuestos. Esto te ayudará a seleccionar las tiendas que te conviene visitar, pues en un mercado tan grande como lo es el de la venta de muebles, no terminarás de cubrir todas las posibilidades.

  1. Piensa en las combinaciones

Si partirás de cero en la decoración de tu casa y además de amueblar tienes que pensar en pintar o colocar pisos, la elección de un estilo puede ser más sencilla, porque una vez que te decidas, sólo tendrás que implementar los colores, materiales y accesorios necesarios para crearlo. Pero si sólo se trata de comprar algunos muebles para una estancia decorada, también tienes que pensar en la combinación, tanto de colores y materiales como de diseños.

  1. Busca la comodidad

La comodidad y la ergonomía son aspectos que actualmente se consideran para el diseño y la fabricación de todo tipo de mobiliario, desde los muebles para oficina hasta los que se colocan en estadios o centros de espectáculos. Si hasta en un inmueble como un estadio, donde la gente no permanece mucho tiempo sentada, se busca la comodidad de unos asientos para estadio con respaldo (stadium seats with backs), con mayor razón deberá buscarse para los muebles de una casa, cuyo principal objetivo es darnos soporte en momentos de relajación y descanso.

Propósitos que sí valen la pena

Hay prácticas y tradiciones que se repiten cada fin de año. Las dos que menos me agradan son los recuentos con “lo mejor de…” y los propósitos de año nuevo. Lo primero llega a disgustarme  por la necia insistencia de reducir todo lo que se pudo experimentar en un año a diez, doce o cien momentos. Tal vez sea un afán de sintetizar para comprender mejor, pero yo creo que esas dichosas listas y recuentos siempre se quedan cortos.

Lo de los propósitos tampoco me encanta, porque no creo que debamos esperar a que un año inicie para fijarnos metas, porque hay objetivos que requieren más de un año para alcanzarse y porque en muchos casos, incluyendo el mío, los propósitos sólo se hacen por el furor del momento y se olvidan con el correr de los meses.

Sin embargo, hay quienes piensan que el cierre de un ciclo y el inicio de otro es el momento más adecuado para reflexionar acerca de lo que se ha logrado, pensar en lo que falta por hacer y buscar estrategias que nos aproximen a la meta. Y, nos guste o no, como miembros de la civilización occidental tenemos que al llegar al último mes del calendario gregoriano nos aproximamos al cierre de un ciclo y esto bien puede tomarse como una oportunidad para hacer las reflexiones y los planteamientos mencionados.

Ahora bien, hay propósitos más que convencionales, como bajar de peso, ir al gimnasio o el clásico de llevarse mejor con todos. Estos son algunos de los propósitos que más se hacen y también de los que más rápido se abandonan, precisamente porque al ser tan convencionales y genéricos, no encontramos la forma de adaptarlos a nuestras vidas.

Creo que los propósitos que valen la pena son los que en verdad estamos dispuestos a cumplir, porque nos interesan, porque se trata de algo que nos hace falta o porque implican un objetivo que realmente deseamos alcanzar.

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En mi caso, esos propósitos son los siguientes:

  • Aprender más. En concreto, me propongo retomar mis estudios de alemán, que abandoné hace más de un año; y, como bien se sabe, los conocimientos que no se actualizan y practican, se pierden. Considero que cualquier propósito relacionado con el estudio, ya sean las clases de idiomas o los diplomados médicos en línea, vale la pena y es digno de cumplirse.
  • Dicho así, también parece un propósito muy genérico, pero tengo en mente dos objetivos muy claros: dormir mejor y cuidar mi alimentación; creo que si logro mantener estos dos hábitos, mi salud mejorará considerablemente.
  • Viajar, al menos una vez al año. Y no crean que para cumplir este propósito me atendré al curioso ritual de salir corriendo con las maletas la noche del 31 de diciembre. Lo que haré será destinar una parte de mis ingresos a un fondo de ahorro para viajes; así podré aprovechar parte de mis vacaciones para visitar un lugar de la república mexicana y la otra, para viajar al extranjero.
  • Disfrutar más de todo. De acuerdo, ya estoy cayendo en demasiados clichés, pero el hecho es que este año tuve varios problemas de salud y algunos contratiempos familiares y laborales, que se originaron en mi natural propensión a quejarme y ver lo malo en todo. Por la propia salud mental y por el bien de los otros, en este nuevo ciclo haré todo lo posible por minimizar las amarguras y disfrutar más.

Después de escribir mi lista y analizarla con cuidado, llegó a la conclusión de que los propósitos que realmente valen la pena, son los que pueden hacernos mejores personas. ¡Felicidades a todos!