El piso ideal para tu hogar si tienes mascota

Abrir las puertas de tu hogar a un perro, gato o cualquier otro animal de compañía es una experiencia maravillosa, que te enseñará mucho acerca de la responsabilidad, el amor y el respeto que debemos manifestar hacia otros seres vivos.

No obstante, antes de correr al próximo evento de adopción que se lleve a cabo en tu ciudad o de ponerte en contacto con un criador profesional, hay varios aspectos que debes considerar. ¿Dispones de espacio? ¿Tienes tiempo para dedicarlo a paseos y juegos con tu mascota? ¿Puedes agregar un gasto más a tu balance financiero? ¿Estás dispuesto a cuidar a ese nuevo miembro de la familia durante toda su vida?

Además de las cuestiones anteriores, también debes tener en cuenta que algunos elementos de tu casa podrían sufrir el impacto de la energía y las ganas de explorar de tu perro o gato. Si bien será tu trabajo entrenarlos y enseñarles lo que pueden y lo que no pueden hacer dentro de casa, debes mentalizarte a que mientras los educas, ocurrirá más de un accidente.

En esta ocasión hablaremos de los pisos, una de las partes del hogar que pueden resultar más afectadas por las carreras y travesuras de tu nuevo amigo. Como bien sabrás, existen varios materiales elegantes, cómodos y funcionales para colocar en tus pisos. Puedes elegir entre maderas, laminados o mármoles blancos y granitos.

Cada uno de tales materiales presenta ventajas y retos cuando se tienen mascotas (y niños, dicho sea de paso). Te las mencionamos a continuación, para que selecciones la opción más conveniente, si es que estás por cambiar tus pisos y planeas tener mascota en un futuro, o bien para que sepas cómo cuidar el piso que ya tienes, sin limitar en exceso a tus animales de compañía.

Pisos de madera

A muchos nos encantan, porque además de ser elegantes y hermosos, generan un ambiente cálido y acogedor. Frente a estas ventajas, está la cuestión de que algunos pisos de madera son sumamente delicados, se rayan hasta con el menor roce de un tacón o se hinchan ante las primeras manifestaciones de humedad.

Los dueños de perros y gatos realmente pueden sufrir con este tipo de pisos; por una parte, las uñas pueden hacer auténticos estragos en los pisos de madera; por otra, los inevitables derrames o salpicaduras de líquidos cuando las mascotas beben de sus platos pueden causar manchas difíciles de sacar o filtraciones de humedad.

Si ya tienes pisos de madera, la primera recomendación es que mantengas bien recortadas las uñas de tus mascotas (sin exagerar, para no causarles daño, claro está). En segundo lugar, infórmate acerca de recubrimientos o tratamientos protectores que puedas aplicar para evitar el rayado. Si lo anterior no te parece suficiente, puedes colocar tapetes o alfombras en las áreas donde tu mascota juegue con mayor frecuencia y así de paso las protegerás de tus propios pasos y los de otros habitantes de la casa.

Si piensas colocar pisos de madera y quieres que sean compatibles con tu mascota, elige maderas duras, como el bambú, que son más resistentes a la humedad y el rayado.

Laminados

Los laminados de alta calidad son, probablemente, los pisos ideales para una casa con mascotas. Este tipo de materiales se someten a tratamientos especiales para resistir rayones, filtraciones de humedad, corrosión y hasta el fuego.

Si ya tienes este tipo de pisos, no queda más que dar la bienvenida a tu mascota con total tranquilidad, pues aunque rasque, derrame el agua o tenga uno que otro accidente, tus pisos permanecerán intactos.

Eso sí, asegúrate de que sean materiales de calidad y que tengan todas las características que mencionamos. Y si estás por colocar este tipo de pisos, no te vayas por opciones de calidad inferior (recuerda que lo barato sale caro); un cachorro inquieto y curioso puede destruir un laminado de mala calidad en cuestión de días.

Mármol o granito

Las piedras naturales, como el mármol o el granito, también están entre los materiales para pisos preferidos. Lo anterior en virtud de sus numerosas cualidades, como son belleza, elegancia, resistencia y durabilidad.

No obstante, una de las mayores desventajas de este tipo de pisos es su porosidad. Debido a ello, absorben cualquier líquido que se derrame y si no se limpia de inmediato, la mancha puede quedar de por vida.

Lo anterior no es nada conveniente para quien tiene una mascota recién llegada, que todavía no aprende dónde hacer sus necesidades. Y la situación puede empeorar si no estás en casa cuando sucedan los accidentes y la limpieza tarda en hacerse.

Si ya tienes pisos de mármol o granito en algunas estancias de tu hogar, lo mejor que puedes hacer, en la medida de lo posible, es evitar que tu mascota esté en esos lugares cuando no puedas supervisarla.

Considera también que la piedra puede ser muy dura y fría; en especial para ese amigo que no usa zapatos ni pantuflas y que pasará la mayor parte del tiempo en el suelo. Si ya tienes este tipo de pisos, coloca tapetes sobre los que tu mascota pueda caminar o echarse y, por supuesto, cómprale una camita que lo mantenga cómodo y caliente.

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