La casa de mis sueños

Se dice que todo lo que pensamos se hace realidad, por lo que no he perdido el tiempo y he estado pensando y construyendo en mi imaginación mi casa ideal, una que no sería nada fácil de obtener en la vida real, a decir verdad.

Siempre he pensado que la casa de una persona debe de ser acorde a su personalidad y debe de ser una extensión de nosotros mismos  y de nuestro interior, a modo de que podamos vivir de una manera armónica en aquel lugar.

Es importante entender que aunque una casa nos guste mucho físicamente, podría darse el caso de que no vivamos ahí de una manera feliz, ya que en esencia y en corazón es posible que ahí no embonemos.

He sabido de muchos casos de personas que se mudan a un lugar pensando que ahí serán muy felices debido al lujo de aquel lugar y a final de cuentas termina pasando absolutamente todo lo contrario, muchas veces debido a factores menores, ya que las personas siempre nos olvidamos de que la vida en sí está hecha de detalles.

Mi casa ideal estaría localizada en algún pequeño pueblo en las montañas de los Alpes o en la cordillera de las rocallosas en algún pueblito de aquel lugar donde haya un lago, preferentemente de grandes proporciones donde sea posible tomar una canoa para desplazarme a lo largo y ancho de aquella extensión de agua  donde pueda contemplar una gran variedad de peces de montaña, algunos de los cuales son de proporciones bastante grandes como lo es el pez gato quien puede llagar a medir más de dos metros.

Mi casa ideal sería una hecha de madera  con una gran terraza viendo al lago y a las montañas.

Sin embargo estoy muy consciente de que esta terraza podrá ser usada solamente en los meses de verano, ya que el invierno donde quiero vivir es largo y obscuro; sin embargo, puedo tener una terraza especialmente diseñada para los meses de invierno, donde haya una hoguera de tamaños mayúsculos, que pueda generar el calor necesario para pasar un buen momento, aunque la nieve sople y vuele por los cuatro vientos.

Dentro de la casa necesitaría tener habitaciones para muchos motivos, no solamente para dormir.

En cuanto a dormitorios se refiere, tendría cuatro de estos, uno para mi esposa y yo, uno para cada uno de mis hijos y otro para algún visitante que podamos tener; todas estas habitaciones serían en el piso de arriba.

En la siguiente planta estarían la cocina (naturalmente, separada de lo demás), la sala y una gran biblioteca tapizada con miles de volúmenes y enciclopedias, y prestaría atención y tiempo a cada uno de ellas.

En mi casa no tendría que preocuparme por los materiales para pisos, ya que todos serían de madera cubierta por tapetes de tipo persa y algunos lugares, como la planta de arriba, estarían completamente alfombrados.

Hasta abajo me gustaría tener un cuarto específicamente para reflexionar y pensar,  donde no exista ningún tipo de ruido y el silencio sea el habitante más importante de esa habitación.

Veamos si algún día esto sucede.

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