Mi navidad ortodoxa

La navidad es un tiempo de estar con las personas que apreciamos más, generalmente con nuestra familia, especialmente cuando no la vemos a menudo, debido a las tremendas distancias que pueden separar a ciertos países del mundo, como es mi caso, debido a que mi esposa es ucraniana y como todos podemos comprender, Ucrania es una país que se encuentra muy lejos de México.

Por esta razón me es imposible ver a mi familia política con la frecuencia que quisiera y son personas que estimo de una manera muy fuerte, ya que su calidad humana es una que he encontrado en pocas personas, por lo que todos los años hago lo posible para visitarles.

Generalmente, cuando vamos a visitar, nos quedamos en el departamento de mis suegros, quienes viven en una pequeña ciudad de apenas unas 20 mil personas, llamada Volochisk, localizada al oeste de Ucrania, a unas cinco horas de la frontera Polonia.

Una vez llegando ahí pasamos unos días antes de navidad, durante los cuales contactamos a todos nuestros amigos y personas queridas antes de hacer las verdaderas celebraciones.

Algo que es excelente es que la navidad en Ucrania y en Europa del este es el seis de Enero, lo que significa que también podemos celebrar navidad con mis padres el 24 de Diciembre; mejor imposible, ya que nadie tiene la oportunidad de pasar toda una navidad con su familia paternal y política.

Esta vez la rutina fue diferente, ya que pasaríamos la navidad no en el departamento de mis suegros, sino que iríamos a casa de los abuelos de mi mujer, quienes viven en una granja muy modesta, en una pequeña aldea en el bosque, con una población de menos de 50 personas.

ucrania-navidadSi alguna vez alguien se ha preguntado cómo es la aldea de Santa Klaus, debe de ir a aquella granja en los meses de invierno, donde las personas viven en una realidad inexistente para el mundo occidental, en compañía de los animales y de un invierno mágico, donde se dice que la nieve está tejida por los Ángeles de Dios en el corazón de las nubes.

Las nevadas ahí pueden llegar a ser lo suficientemente severas para cubrir de nieve la puerta entera de una casa.

Yo ya había estado en aquella granja en otoño, pero nunca la había conocido en los meses de invierno, cuando toda la aldea parece estar hecha de diamante o de marfil.

Las noches ahí las pasé en un colchón individual que daba hacia una pequeña ventana, donde se veía el profundo y misterioso bosque que rodea la aldea, un bosque donde han pasado muchas cosas, entre ellas una de las batallas más feroces entre los soviéticos y la Alemania nazi, donde murieron cientos de miles de hombres en tan solo unos días.

Aquel bosque también fue una de las inspiraciones más grandes del poeta Taras Schevchenko, el padre de las letras ucranianas y de muchos cuentos que adornan al folklor de toda Europa del este

Fueron unas grandes vacaciones.

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