Propósitos que sí valen la pena

Hay prácticas y tradiciones que se repiten cada fin de año. Las dos que menos me agradan son los recuentos con “lo mejor de…” y los propósitos de año nuevo. Lo primero llega a disgustarme  por la necia insistencia de reducir todo lo que se pudo experimentar en un año a diez, doce o cien momentos. Tal vez sea un afán de sintetizar para comprender mejor, pero yo creo que esas dichosas listas y recuentos siempre se quedan cortos.

Lo de los propósitos tampoco me encanta, porque no creo que debamos esperar a que un año inicie para fijarnos metas, porque hay objetivos que requieren más de un año para alcanzarse y porque en muchos casos, incluyendo el mío, los propósitos sólo se hacen por el furor del momento y se olvidan con el correr de los meses.

Sin embargo, hay quienes piensan que el cierre de un ciclo y el inicio de otro es el momento más adecuado para reflexionar acerca de lo que se ha logrado, pensar en lo que falta por hacer y buscar estrategias que nos aproximen a la meta. Y, nos guste o no, como miembros de la civilización occidental tenemos que al llegar al último mes del calendario gregoriano nos aproximamos al cierre de un ciclo y esto bien puede tomarse como una oportunidad para hacer las reflexiones y los planteamientos mencionados.

Ahora bien, hay propósitos más que convencionales, como bajar de peso, ir al gimnasio o el clásico de llevarse mejor con todos. Estos son algunos de los propósitos que más se hacen y también de los que más rápido se abandonan, precisamente porque al ser tan convencionales y genéricos, no encontramos la forma de adaptarlos a nuestras vidas.

Creo que los propósitos que valen la pena son los que en verdad estamos dispuestos a cumplir, porque nos interesan, porque se trata de algo que nos hace falta o porque implican un objetivo que realmente deseamos alcanzar.

propositos2

En mi caso, esos propósitos son los siguientes:

  • Aprender más. En concreto, me propongo retomar mis estudios de alemán, que abandoné hace más de un año; y, como bien se sabe, los conocimientos que no se actualizan y practican, se pierden. Considero que cualquier propósito relacionado con el estudio, ya sean las clases de idiomas o los diplomados médicos en línea, vale la pena y es digno de cumplirse.
  • Dicho así, también parece un propósito muy genérico, pero tengo en mente dos objetivos muy claros: dormir mejor y cuidar mi alimentación; creo que si logro mantener estos dos hábitos, mi salud mejorará considerablemente.
  • Viajar, al menos una vez al año. Y no crean que para cumplir este propósito me atendré al curioso ritual de salir corriendo con las maletas la noche del 31 de diciembre. Lo que haré será destinar una parte de mis ingresos a un fondo de ahorro para viajes; así podré aprovechar parte de mis vacaciones para visitar un lugar de la república mexicana y la otra, para viajar al extranjero.
  • Disfrutar más de todo. De acuerdo, ya estoy cayendo en demasiados clichés, pero el hecho es que este año tuve varios problemas de salud y algunos contratiempos familiares y laborales, que se originaron en mi natural propensión a quejarme y ver lo malo en todo. Por la propia salud mental y por el bien de los otros, en este nuevo ciclo haré todo lo posible por minimizar las amarguras y disfrutar más.

Después de escribir mi lista y analizarla con cuidado, llegó a la conclusión de que los propósitos que realmente valen la pena, son los que pueden hacernos mejores personas. ¡Felicidades a todos!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *