La talla correcta

Siempre he dicho que al ir a comprar ropa, el acierto más grande así como el peor error se encuentran en las etiquetas para ropa, que muchas veces son la voz de la verdad y otras la voz de las mentiras más infames, ya que la voz de la propaganda generalmente es la menos honesta.

Todos los seres humanos, cuando decidimos ir de compras, es porque queremos invertir en la calidad de nuestra apariencia, simplemente para conseguir ciertos resultados, independientemente del género del consumidor.

Los hombres, al ir de compras, buscamos, aunque muchas veces no lo pensemos así, aumentar puntos a nuestro favor para lucir más atractivos para el sexo opuesto, aunque estemos en una relación de pareja, ya que a cualquier hombre le gusta recordar de vez en cuando que seguimos siendo seres deseables.

El objetivo de las mujeres, al ir de compras, aunque sea un ritual mucho más elaborado, que puede durar una semana entera si se puede, es derrotar a sus competidoras y ser el centro de atención de cualquier lugar al que ellas vayan.

Esto es estén o no en una relación de pareja, ya que a ellas, al igual que a nosotros o probablemente más, les gusta ser admiradas y asegurarse de que todavía podrían parar el tráfico si es que quisieran.

Si bien existen otros objetivos al ir de compras, como el vestir adecuadamente para el trabajo o para alguna ocasión en especial todo se resume en el sentirse atractivo.

Al momento de ir de compras, si es que queremos lograr nuestro objetivo principal, debemos fijarnos en las etiquetas para la ropa, no para ver su marca, ya que muchas veces éstas mienten, sino para ver exactamente la talla que nos queda.

Hay muchos conceptos obvios en el universo, que por su misma simpleza tendemos a sobrepasarlos; el concepto de las tallas es uno de estos.

Muchas personas pueden pensar que si ellas sienten que se ven bien con una talla más grande o chica de la que les corresponde, se verán igual o mejor de bien que con su talla adecuada, sin embargo, eso es un concepto completamente falso.

El concepto de la talla, por supuesto, varía en cuanto al género de la persona; sin embargo, ambos tenemos que saber bien lo que estamos haciendo si no queremos romper el espejo en donde nos veamos.

Al momento de escoger nuestra talla debemos, primero que nada, analizar nuestra complexión rápidamente.

Si es que somos de una complexión voluminosa, lo mejor es siempre comprar una talla arriba de la que realmente nos quede, ya que en el supuesto de que seamos de tallas grandes significa que tenemos tendencia a subir de peso, por lo que siempre debemos comprar una más arriba, por si subimos de peso.

Por el otro lado, si es que somos muy delgados, es imperativo que compremos prendas chicas, ya que de lo contrario estaríamos literalmente violando las leyes naturales, lo que resulta en una catástrofe estética.

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